Monday, May 29, 2017

EL GALLO DE ORO de Rimski Kórsakov en el Teatro Real





La fábula de Pushkin, "El gallo de oro", nos conduce a través de esta ópera, a analizar, desde una crítica ácida, las actitudes que merecen todos, o casi todos, los gobiernos desde la Antigua Grecia hasta nuestros días. Así, esta nueva producción que se estrena en el Teatro Real de Madrid, junto a la música de Rimski Kórsakov, se convierte en una ópera donde la parodia deja en evidencia y ridiculiza al Poder.

Comienza el I Acto cuando el Zar Dodón se reúne con el Gobernador Militar Polkán y sus dos hijos Afrón y Guidón para comunicarles que necesita descansar de los múltiples ataques de sus enemigos. Sus hijos le proponen  que aleje a las tropas de sus fronteras, o bien que lleve a los soldados al combate un mes antes, para que el enemigo cese las hostilidades. El Gobernador Polkán se burla de esta idea porque el enemigo, cerca de las murallas, sería mucho más peligroso todavía. Sin embargo, su sugerencia no es escuchada y además es censurado.

El Zar y los boyardos se sienten desamparados ante una falta de estrategia segura para ver el futuro de los "garbanzos y de los posos del café". Se desencadena una pelea que es interrumpida por el astrólogo que introduce en la sala un gallo de oro. A partir de ese momento el Gallo, con su canto, avisará de cualquier acción del enemigo. El Zar Dodón se encuentra feliz ante esta solución y el gallo se compromete a cumplir cualquier deseo. El astrólogo, ante las palabras del Zar, toma nota, pero no formula ningún deseo. Entonces el Zar se queda a solas con el ama de llaves Amelfa que le sirve exquisitas golosinas y le prepara la cama para que descanse. Mientras Dodón se relaja juega con un papagayo hasta sumirse en un dulce sueño. De pronto, el gallo avisa: "El enemigo ataca". Mientras, Dodón sigue dormido y sueña con una bella mujer. Vuelve el gallo por segunda vez a interrumpir sus sueños mientras el ejército, para entonces, ya sufre importantes pérdidas. Al fin, Dodón reacciona y se pone en camino junto a los veteranos para el combate mientras es aclamado por su pueblo.

Ya en el campo de batalla, e inmersos en el II Acto, Dodón descubre los cadáveres de sus dos hijos. Jura vengarlos. Al amanecer, Dodón  descubre a la zarina de Shemajá que está saludando al sol. Ésta le confiesa a Dodón que ha empujado a sus dos zaravích a pelear por ella disputándose su belleza, con la pérfida intención de conseguir el reino de Dodón. Pese a esta confesión, Dodón sigue fascinado por la zarina y echa a Polkán que se ha atrevido a retozar con ella. La zarina entona un canto oriental y hace que Dodón baile hasta la extenuación. Dodón, ya rendido,  promete a la zarina su imperio y la cabeza de Polkán. Ella acepta y todos marchan en dirección a Palacio.

El III Acto nos sitúa en las inmediaciones de palacio mientras una gran tormenta atenúa los ánimos del pueblo. Se espera con inquietud y júbilo el cortejo nupcial. Amelfa aparece en el pórtico y todos corren a interrogarla. El ama de llaves cuenta que el Zar ha vencido a lo reyes de corazones, picas, tréboles y diamantes y también ha salvado a la zarina del Monstruo.

El Gallo de Oro, es la última de las quince óperas de Rimski Kórsakof, afectado en esos momentos por la guerra que emprendió Rusia contra Japón en 1904 donde hubo miles de muertos, por la represión,  la corrupción del zarismo y la abortada revolución de 1905. Apoyó decididamente las manifestaciones estudiantiles, hecho que lo privó de su cátedra en el conservatorio de San Petesburgo y provocó también tensiones con sus compañeros compositores. 

Una bella ópera llena de colorido e imaginación muy del agrado del público, cada vez más inteligente y comprometido.

Se ofrecerán 9 funciones entre los días 25 de mayo y 9 de junio. 
"El gallo de oro" se estrenó con gran éxito en el Teatro de La Monnaie el pasado diciembre. 




Monday, May 15, 2017

LA MIRADA DE PENNETIER






Vuelve Pennetier a Zamora para sorprendernos, una vez más, no por su maestría y profesionalidad a la  hora de manejar los pinceles sobre el lienzo, ni siquiera nos sorprende por la precisión de los trazos ni por el logrado cromatismo de sus obras que ya conocíamos, sino que vuelve a sorprendernos por la versatilidad de los temas elegidos para esta muestra, que van desde sus clásicos bodegones de bruñidas uvas o ásperos membrillos, a la imagen de una figura femenina a la que imaginamos que el sonambulismo la lanza a pasear por la casa en el silencio de la noche. El  torero que nos lanza su mirada retadora y displicente apoyado sobre  la barrera sin saber si ha rematado o va a rematar al toro. El desolador   paisaje de cualquier lugar de Castilla donde el pintor deja al espectador que imagine lo más íntimo de la vida de sus moradores, aunque se trate de un paisaje fantasma.

Se le supone a Pennetier horas de observación, horas de trotear por ignotos caminos que le van descubriendo tardes preñadas de tormentas, húmedos bosques reflejándose en estanques. Imágenes que nos llevan a acompañar al pintor en sus devaneos, quizás en sus sueños más disparatados pero que nos llevan a los nuestros propios.

Hubo épocas en que la cultura había que transmitirla a través de las imágenes. La religión sabe mucho de eso. Pennetier, a través de su mirada,  nos enseña su mundo interior, su pasión por el arte, su capacidad de observación, su facilidad para "escanear", milímetro a milímetro lo que tiene delante.

Una muestra, para esta ocasión de tonos suaves, discretos, casi otoñales, a media luz, en penumbra, para que veamos, tal vez, con mayor nitidez.

Galería Espacio 36
Del 9 al 24 de mayo
Zamora

Friday, May 05, 2017

Ana Zaragozá: "El fluir de los instantes"





Dice Ana Zaragozá que "es en el fluir de los instantes donde la naturaleza halla la oportunidad..." La oportunidad de que unos dedos de seda, mágicos, en íntima comunión con la mente, logren captar ese instante, ese momento único en el que la gota de lluvia dibuja un círculo sinuoso sobre el  agua; o un leve movimiento de brisa que hace que el junco se cimbree ante la mirada extasiada de la artista.

Hay mucha quietud, mucha introspección, muchas horas de observar la naturaleza: ríos, bosques, montañas, torrentes. Mucho silencio y mucha calma. Mucho sosiego para trasladar al lienzo estas imágenes que se nos han metido en el alma, como al atardecer,  sentados junto a la orilla de un río oímos el trinar de las aves que buscan acomodo entre los árboles. Como el hombre busca  el descanso al concluir el día.

No encuentra el que busca
sino aquél que, despojado de sí, 
recibe la naturaleza tal y como se  muestra.


Y sigue la mirada absorta en el agua, el oído atento, sin escuchar. Y ahora, otra gota, y otra, y  otro círculo, y otro, balanceándose, ondulándose hasta adentrarse en lo más íntimo de la artista, para regocijo de la mirada. Ese lugar que busca ya lo ha encontrado. Es ella misma, Ana Zaragozá.

Mañana, sábado, se clausura esta bella muestra en la GALERÍA ESPACIO 36 de Zamora.
www.espacio36.es