TEATRO REAL - OPERA - LA NOVIA VENDIDA
El Teatro Real ha llevado a escena La novia vendida, una historia entre trágica y cómica que se acerca bastante a lo que entendemos por ópera bufa. La música es de Bedrich Smetana y el Libreto de Karel Sabina. Una puesta en escena sorprende y original donde se mezclan un vestuario de los años cincuenta en la antigua Checoslovaquia y que se podía repetir en cualquier zona rural europea, con una sofisticada puesta en escena, donde un inverosímil y destartalado mobiliario deconstruido pende y se sujeta en el aire, arrebujado entre sí, donde sillas, mesas, puertas o ventanas flotan milagrosamente en el aire sin que se precipite sobre el suelo. De vez en cuando una de esas sillas, a modo de fantasma, se desliza suavemente hasta el firme. Al momento uno de los actores en escena se sienta en ella mientras continua con su relato. Es interesante cómo comparten espacio esos guiños escénicos con la historia que cuentan los protagonistas, un clásico operístico donde el amor, los celos y la traición están servidos, mientras la música de Bedrich Smetana se eleva ante un público extasiado. La novia vendida, se estrenó en Praga en 1870 no apareciendo en España en el Teatro Real hasta el año 1924. En su momento esta ópera se consideró como una gran contribución al desarrollo de la música checa. La historia nos cuenta como la ambición de unos padres por aumentar su estatus pretende que su hija se case con alguien que ella no quiere porque está enamorada de otro hombre, que según sus padres no cumple con sus expectativas. Por suerte, la inteligencia de la novia hace que las cosas se retuerzan y desobedeciendo a sus padres ingenia una treta para salirse con la suya. Mientras todo esto va sucediendo el escenario del teatro se convierte en una fiesta reconocible por cualquier espectador porque lo trasladará a la infancia, sobre todo de los pueblos, donde las comadres perpetran casamientos entre los jóvenes mientras éstos bailan ríen y se divierten. Esta ópera nos lleva a un cúmulo de sentimientos musicales que se prolongan con un carácter sinfónico a lo largo de toda la obra mientras las danzas y los cánticos populares no cesan. La ópera, en tres actos, se desarrolla en medio de una feria en la que la protagonista, la novia Marenka, va a ser presentada a Vasek, el prometido que ha elegido su padre para desposarla. Pero ella ama a Jenik, un joven sin recursos porque al morir su madre, el padre se casó con otra mujer y ésta lo echo de casa. Él sabía, eso sí, que su padre era rico, pero nunca pudo disfrutar de su fortuna. Marenka lo ama sobre todas las cosas y lo que desea es el amor de Jenik y desprecia al dinero y al novio que le ha buscado su padre. En una taberna, está todo el pueblo reunido y Marenka descubre a Vasek, al que sus padres tienen preparado para que sea su esposo; ella, de forma sibilina se le acerca y entabla conversación con él para convencerle de que su boda con Marenka va a ser un fracaso porque no le conviene en absoluto. Consigue convencerlo para que renuncie a esa boda. Kekal, que es el casamentero oficial y protagoniza la mayor parte de la trama, intenta convencer a Jenik para que renuncie a Marenka ofreciéndolo trescientos florines, aunque él nunca renunciará a su amada Marenka. Continúa la historia entre música y danzas mientras una gran lona extendida en el suelo del escenario comienza a izarse lentamente hasta quedar convertida en una preciosa carpa circense. Los artistas hacen sus piruetas y sigue la fiesta de tal manera que Vasek, el prometido para Marenka se enamora de la artista Esmeralda. Pronto la novia Marenka descubrirá que su novio la ha vendido por 300 florines y se entabla una verdadera discusión entre ambos. Él intenta convencerla de que todo ha sido una treta, pero ella no le cree. Al final todo se arregla y se descubre que Jenik es el verdadero heredero de su padre. Los novios se casan y culminarán sus deseos. El casamentero es ridiculizado por todos y los novios vuelven a recuperar su amor. Una historia hermosa y desenfadada muy del agrado del público. FICHA TÉCNICA: Una producción del Teatro Real, en coproducción con la Ópera nacional de Lyon, la Oper Koin y el Théatre Royal de la Monnaie de Bruselas. Dirección musical: Gustavo Gimeno, Dirección del Coro: José Luis Basso. Coro y Orquesta titulares del Teatro Real. Concha Pelayo



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