Tuesday, May 29, 2007

José Luís Alonso COOMONTE






Su madre le decía de pequeño: "recuerda, hijo, que tú, de cualquier cosa puedes hacer una obra de arte". Y Coomonte hace obras de arte con la magia de sus dedos: una inútil barrita de plástico, al calor del soplete, se convierte en un aderezo de diseño; varios teléfonos inservibles en el árbol genealógico de la comunicación; unos viejos yugos en cruz semanasantera...y así crea y construye este artista benaventano que ha tenido cuatro mujeres de las cuales habla con pasión. A Marianela, la definitiva, como es de Santander, para que no extrañe el Cantábrico, le ha construído una piscina aunque él jamás la estrenará. "Para que no me deje y se vaya" -afirma-..
La obra del artista no sólo se expande por Zamora y provincia. También en numerosas e importantes ciudades españolas y europeas; y en varios países de América. La obra de Coomonte es universal.
Su museo taller de San Marcial es un espacio donde lo real se transforma en imaginario y lo lógico en surrealista. Ahora que ha dejado el tabaco echa humo con la mirada. Hasta hace muy poco tiempo, sus alumnos de Bellas Artes, en Salamanca, eran provocados por su verbo fácil y cuando encendía un cigarrillo, en clase, les decía: "y si me denunciáis no me volvéis a ver..."
Coomonte genio, Coomonte figura. Dice que ahora que ya está en el final de su vida,-no tanto- le gustaría ser fichado por una cadena de televisión para dar clases de cocina y para enseñar a hacer cosas con las manos. Le gustaría enseñar a los niños a ser artistas.
Su museo taller de San Marcial está abierto a todo aquél que quiere llegar hasta allí, sólo tiene que avisar con tiempo por si se ha ausentado, tantos compromisos, tantas invitaciones como recibe.
Amigo José Luís. Encantada de conocerte.

Thursday, May 17, 2007

En el Museo Goytia -Zacatecas (México)







Yo que sólo canté de la exquisita
partitura del íntimo decoro,
alzo hoy la voz a la mitad del foro,
a la mner del tenor que imita
la gutural modulación del bajo
para cortar a la epopeya un gajo.
Navegaré por las olas civiles
con remos que no pesan, porque van
como los brazos del correo chuan
que remaba la Mancha con fusiles.
Diré con una épica sordina:
la Patria es impecable y diamantina.
Suave Patria: permite que te envuelva
en la más honda música de selva
con que me modelaste por entero
al golpe cadencioso de las hachas,
entre risas y gritos de muchachas
y pájaros de oficio carpintero.
Ramón López Velarde