Sunday, May 10, 2026

JULIETA Y ROMEO EN EL TEATRO REAL (Ballet)

El Teatro Real de Madrid ofrece a los amantes del ballet, Julieta y Romeo, un espectáculo que será interpretado por el Real Ballet de Suecia y que dirige Nicolas Le Riche. El director de coreografía corre a cargo del singular Mats Ek. que llenó el escenario de fantasía y pasión porque, ante todo, hizo triunfar al AMOR, con mayúsculas. Fue Gustavo III de Suecia en 1773 el impulsor del desarrollo de las artes escénicas creando una compañía de ballet para formar talentos y producir obras originales. Su intención era situar a Suecia en el panorama cultural europeo. El proyecto creció rápidamente y en 1786 la compañía ya contaba con 71 bailarines, todo un récord. Por suerte, los asiduos al Teatro Real han disfrutado en estos días del Real Ballet de Suecia para saborear un espectáculo en la más pura versión clásica de Shakespeare. Aunque muchos de los espectadores esperaban que sonara Prokofiev, el nuevo rumbo orquestal con piezas de Tchaikovski superó cualquier expectativa. Podría definirse la obra como de extraordinaria e impecable, tanto en la escenografía como la coreografía y el vestuario, delicado y armonioso, como se demostró en el “andante cantábile” del segundo acto de la Quinta Sinfonía cuando los amantes demuestran su amor bajo el vigor del acompañamiento de la orquesta. Sobre el título elegido, Julieta y Romeo, es toda una declaración de intenciones al invertir el orden de los nombres para realzar la presencia de la protagonista femenina, utilizando un lenguaje atrevido y subversivo, y muy contemporáneo, lo que hace que se mantenga alerta toda la tensión narrativa. El protagonismo, en alza, de la mujer de hoy, impregna a esta Julieta moderna y atrevida, y desesperadamente enamorada. Y si el lenguaje es muy de nuestros tiempos, los gestos son también directos y en ocasiones explícitos. El amor entre Julieta y Romeo es más que evidente y no deja al espectador a la especulación y a la imaginación. La mano de Romeo discurre por la superficie de la piel de Julieta como cuando el sol nos acaricia un instante y al momento desaparece. Todo es sutil. La sublimación del erotismo en escena. Se dice de Mats Ek, que destaca por llevar su vida cotidiana y las emociones más complejas al escenario, alejándose de cualquier estereotipo. Lo que vemos en esta obra son exactamente esos resultados que descubrimos en esta Julieta y Romeo. La música, elemento fundamental, encuentra en Tchaikovski el perfecto hilo conductor. El director israelí Nir Kabaretti ofreció una apoteósica interpretación de diferentes piezas del compositor sobre las que el coreógrafo Ek ha estudiado con un gran acierto. Los aplausos del público sonaron a cada momento. La puesta en escena de Julieta y Romeo junto con el Real Ballet de Suecia se enmarcan en el homenaje a Wiliam Shakespeare lo que constituye uno de los ejes temáticos de la presente temporada. Muchos de los espectadores tendrían en su imaginario la figura de la española Ana Laguna, ya retirada de la escena, esposa y musa de Ek, Se percibe la influencia española y su apasionado carácter en el hacer del coreógrafo. Lo que agradecemos muy profundamente. Un bello espectáculo que permanecerá mucho tiempo en el recuerdo del espectador. Concha Pelayo

Sunday, May 03, 2026

TEATRO REAL - OPERA - LA NOVIA VENDIDA

El Teatro Real ha llevado a escena La novia vendida, una historia entre trágica y cómica que se acerca bastante a lo que entendemos por ópera bufa. La música es de Bedrich Smetana y el Libreto de Karel Sabina. Una puesta en escena sorprende y original donde se mezclan un vestuario de los años cincuenta en la antigua Checoslovaquia y que se podía repetir en cualquier zona rural europea, con una sofisticada puesta en escena, donde un inverosímil y destartalado mobiliario deconstruido pende y se sujeta en el aire, arrebujado entre sí, donde sillas, mesas, puertas o ventanas flotan milagrosamente en el aire sin que se precipite sobre el suelo. De vez en cuando una de esas sillas, a modo de fantasma, se desliza suavemente hasta el firme. Al momento uno de los actores en escena se sienta en ella mientras continua con su relato. Es interesante cómo comparten espacio esos guiños escénicos con la historia que cuentan los protagonistas, un clásico operístico donde el amor, los celos y la traición están servidos, mientras la música de Bedrich Smetana se eleva ante un público extasiado. La novia vendida, se estrenó en Praga en 1870 no apareciendo en España en el Teatro Real hasta el año 1924. En su momento esta ópera se consideró como una gran contribución al desarrollo de la música checa. La historia nos cuenta como la ambición de unos padres por aumentar su estatus pretende que su hija se case con alguien que ella no quiere porque está enamorada de otro hombre, que según sus padres no cumple con sus expectativas. Por suerte, la inteligencia de la novia hace que las cosas se retuerzan y desobedeciendo a sus padres ingenia una treta para salirse con la suya. Mientras todo esto va sucediendo el escenario del teatro se convierte en una fiesta reconocible por cualquier espectador porque lo trasladará a la infancia, sobre todo de los pueblos, donde las comadres perpetran casamientos entre los jóvenes mientras éstos bailan ríen y se divierten. Esta ópera nos lleva a un cúmulo de sentimientos musicales que se prolongan con un carácter sinfónico a lo largo de toda la obra mientras las danzas y los cánticos populares no cesan. La ópera, en tres actos, se desarrolla en medio de una feria en la que la protagonista, la novia Marenka, va a ser presentada a Vasek, el prometido que ha elegido su padre para desposarla. Pero ella ama a Jenik, un joven sin recursos porque al morir su madre, el padre se casó con otra mujer y ésta lo echo de casa. Él sabía, eso sí, que su padre era rico, pero nunca pudo disfrutar de su fortuna. Marenka lo ama sobre todas las cosas y lo que desea es el amor de Jenik y desprecia al dinero y al novio que le ha buscado su padre. En una taberna, está todo el pueblo reunido y Marenka descubre a Vasek, al que sus padres tienen preparado para que sea su esposo; ella, de forma sibilina se le acerca y entabla conversación con él para convencerle de que su boda con Marenka va a ser un fracaso porque no le conviene en absoluto. Consigue convencerlo para que renuncie a esa boda. Kekal, que es el casamentero oficial y protagoniza la mayor parte de la trama, intenta convencer a Jenik para que renuncie a Marenka ofreciéndolo trescientos florines, aunque él nunca renunciará a su amada Marenka. Continúa la historia entre música y danzas mientras una gran lona extendida en el suelo del escenario comienza a izarse lentamente hasta quedar convertida en una preciosa carpa circense. Los artistas hacen sus piruetas y sigue la fiesta de tal manera que Vasek, el prometido para Marenka se enamora de la artista Esmeralda. Pronto la novia Marenka descubrirá que su novio la ha vendido por 300 florines y se entabla una verdadera discusión entre ambos. Él intenta convencerla de que todo ha sido una treta, pero ella no le cree. Al final todo se arregla y se descubre que Jenik es el verdadero heredero de su padre. Los novios se casan y culminarán sus deseos. El casamentero es ridiculizado por todos y los novios vuelven a recuperar su amor. Una historia hermosa y desenfadada muy del agrado del público. FICHA TÉCNICA: Una producción del Teatro Real, en coproducción con la Ópera nacional de Lyon, la Oper Koin y el Théatre Royal de la Monnaie de Bruselas. Dirección musical: Gustavo Gimeno, Dirección del Coro: José Luis Basso. Coro y Orquesta titulares del Teatro Real. Concha Pelayo

Saturday, March 28, 2026

ÓPERA: Sueño de una noche de verano

“Sueño de una noche de verano” de Benjamin Britten, llenó el escenario del Teatro Real de una fantasía de luz y de color que hizo las delicias del público y de los actores, en su mayoría niños. Como si de la carpa de un circo se tratara los espectadores se vieron sorprendidos por las acrobacias de los artistas que se desplazaban en el aire como estrellas fugaces. La ópera hace guiños al espectador incluso antes de que se levante el telón. Mientras suenan los instrumentos de la orquesta, afinando, por debajo del telón comienzan a asomar las cabecitas de los niños actores, tumbados en el suelo, hablando entre ellos y moviéndose con naturalidad mientras el espectador se sorprende ante esa audacia del director de escena. Los niños, en esta ópera, tienen un gran protagonismo y aparecen en casi todas las escenas La ópera, según la obra homónima de Willian Shakespeare, rompe con cualquier estereotipo de los que estamos acostumbrados. Todo es bello, la escenografía, el vestuario, la interpretación, la música. Originalísimos los trajecitos de los niños iluminados con pequeñas luces que, con el movimiento, llenaban de magia la escena. La música, bajo la batuta de Ibor Bolton, consigue que la representación resultara de una auténtica belleza que recordaba al mundo de Disney. En estos tiempos convulsos se necesitan momentos así. La ópera, en tres actos, se basa en la pieza teatral con el mismo nombre, El sueño de una noche de verano, en la que se mantienen casi todas las características del original, aunque muy resumido para adaptarse a la duración de una ópera. Se estrenó el 11 de junio de 1960 en el Festival de Aldeburgh y la dirigió el propio compositor, Peter Pears. La historia se desarrolla en Atenas y en tiempos mitológicos. Tras los primeros momentos, impactantes para el espectador, en el escenario aparecen el rey de los elfos y de las hadas, Oberón, quien pide al duende Puck que busque una hierba mágica que hará que quien la ingiera, al despertar, se enamorará perdidamente de la primera persona que vea. En escena se encuentran también, Lisandro y Hermia, que van a casarse pese a la oposición del padre de Hermia. Aparece otra pareja, Demetrio y Helena, pero Demetrio ama a Hermia. Existe un cruce de amores cruzados no coincidentes los hacen desgraciados. Por eso, Oberón quiere ayudar a Helena que está enamorada de Demetrio. Para complicar la situación, aparece en escena un grupo de toscos artesanos que ensayan una obra de teatro que representarán en la boda de Teseo. Van vestidos de forma esperpéntica, incluso uno de ellos lleva unas orejas de asno. Aparece Puck con el elixir que echa en los ojos de Lisandro. Al despertar ve a Helena y se enamora perdidamente de ella. Oberón hechiza también a Tytania y encanta a uno de los actores, al que lleva las orejas de asno. Tytania, al despertar, ve al asno y se enamora locamente de él. La escena, ya sumida en un perfecto disparate, hace las delicias del espectador con las palabras de arrobamiento y amor que dirigen los protagonistas a sus erróneos enamorados. Helena y Hermia se pelean con energía mientras Lisandro y Demetrio se baten en duelo. Ya están todos agotados y se retiran para descansar. Mientras duermen, Oberón decide retirar el hechizo a su reina reconciliándose con ella. Y al despertar, todos se emparejan correctamente. Por fin la boda de Teseo con Hipólita podrá desarrollarse como era su deseo; y junto a ella la de las otras dos parejas. Todos felices se alejan cantando mientras las hadas bendicen la casa y a todos los que en ella habitan. El final, si bien, podría calificarse de final feliz, la ambigüedad intencionada del autor de la obra, Shakespeare, del director Briten y de Pears, los tres homosexuales, no es más que una mascarada colectiva que hace de ese final feliz algo antinatural. Los tres actos de duración de este Sueño de Verano llenan el escenario de un gran espectáculo donde los espectadores disfrutan desde el primer minuto haciendo que su imaginación regrese a la niñez perdida. Una belleza donde el lucimiento, tanto de actores como del equipo técnico es incuestionable. Si tienen oportunidad, no se la pierdan. CONCHA PELAYO

Wednesday, January 28, 2026

"ADIADNE Y BARBA AZUL", NUEVA ÓPERA DEL TEATRO REAL DE MADRID

La historia de Barba Azul trata de un cuento de hadas escrito por Charles Perrault en 1695. Se publicó en su libro "Cuentos de antaño" y la historia se refiere a un hombre, Barba Azul, que se casó varias veces y enviudó. Por fin, encontró a su sexta mujer, Ariadne, con la que pretende convertirla en su esposa. A Ariadne le llegan muchos rumores para que no se case con ese hombre porque dicen cosas horribles de él, pero Ariadne no hace caso y contrae matrimonio con Barba Azul. Él la hace depositaria de todas las estancias del castillo y le entrega todas las llaves, aunque una de ellas abre la puerta de una habitación secreta que no deberá abrir nunca, pero a Ariadne la consume la curiosidad y pese a que su nodriza se lo quería impedir, Ariadne abre la puerta y encuetra a las anteriores esposas hambrientas, cubiertas de harapos y en una lamentable situación. Cuando Barba Azul descubre que su mujer lo ha traicionado la encierra junto a ellas en la celda, pero ella no se conforma y comienza a ver la forma en la que pueda salir de aquella mazmorra. Por fin encuentra una salida y comienza a romper goznes y cristales hasta encontrar un hueco que le proporcionará la libertad. Ya en el exterior del castillo, Ariadna hace que las mujeres se despojen de sus harapos y se pongan sus joyas para enfrentarse a su libertad. Ariadne es alertada de que va a llegar Barba Azul para infligirle un duro castigo pero los campesinos se han adelantado y lo capturan. Lo atan y lo introducen en el interior del castillo pero es aquí donde el alma femenina, su compasión y empatía hacen que se apiaden de él y lo perdonen. Incluso lo abrazan y una de ellas lo besa. Entonces Ariadne le despoja de sus ataduras y anuncia que se aleja para siempre del castillo y de Barba Azul, pero las otras esposas,atemorizadas y sometidas a Barba Azul prefieren permenecer presas de su cautiverio. Aquí es donde vemos cómo la mujer maltratada ha perdido su autoestima y dignidad, es como si aceptara una culpabilidad que no existe pero que el maltratador ha conseguido que ella se vea culpable. El sometimiento infligido en el tiempo las deshumaniza y despersonaliza convirtiéndolas en mujeres rotas incapaces de reaccionar, defenderse y de luchar por su libertad. La ópera constas de tres actos. Ficha técnica: Director musical: PINCHAS STEINBERG " de escena : Álex Ollé " del coro : José Luis Basso Orquesta y Coros del Teatro Real ARIADNA Y BARBA AZUL tiene una duración de 2 horas y 25 minutos. Se representa los días 26 y 31 de enero y el 5,11,15 y 20 de febrero

Thursday, July 03, 2025

VUELVE LA TRAVIATA AL TEATRO REAL Con apoteósico éxito se acaba de estrenar en el Teatro Real de Madrid “La Traviata”, una de las óperas más famosas de Giuseppe Verdi. Obra conocidísima del público y de la que no se cansa de volver a ella una y otra vez, ya sea leyendo la novela de Alejandro Dumas, en el cine, donde Violeta era interpretada por la gran Greta Garbo, o en la ópera. Cualquier formato es bien recibido por el público que no deja de conmoverse ante una historia tan triste y lamentable donde el amor, magnificado y excelso entre los dos amantes, no pudo culminarse como fue su deseo. Los amantes de la ópera desean volver a encontrarse con La Traviata, la historia de Violeta y Alfredo, para recrearse en la vida de aquella joven bellísima y melancólica, delicada de salud, que ejercía el más antiguo oficio del mundo; un oficio de alto standing, como hoy día lo ejercen muchas mujeres, jóvenes y bellas también, con absoluta normalidad. No deja de ser una opción de vida. Violeta ofrecía su cuerpo a cambio de lujo y buen vivir, hasta que surgió el amor y vino a trastocarlo todo. Una historia apasionante que hoy vuelve al Teatro Real para complacencia del público. Cuando se estrenó La Traviata, en Venecia en 1853, el público, entonces, fue muy duro con los intérpretes, sobre todo con la soprano que interpretaba a Violeta, una cantante que, con 38 años, se la consideraba vieja, y, además tenía algunos kilos de más. Un aspecto que no coincidía con la Violeta de la historia, débil y vulnerable, debido a su enfermedad. No tuvo éxito La Traviata pese a ser una historia fascinante como se consideró en sucesivas representaciones a lo largo de su historia. Pero, La Traviata, (la extraviada) como se consideraba a estas mujeres que se mostraban sin disimulo, no eran bien vistas por una sociedad hipócrita y pacata que aparentaba un puritanismo de cara al exterior, pero que actuaba de diferente manera en ambientes privados, en cuanto tenían ocasión. Como ocurre hoy día. La ópera en tres actos nos habla del drama de una mujer que se sabe enferma de tuberculosis y da una fiesta para sus amigos. Sus salones se llenan de personas que hacen del placer y el hedonismo su mejor modo de vida. Violeta ha conocido a un joven del que se enamora y por el que sería capaz de renunciar a todo lo que hasta ese momento le ofrecían sus benefactores. Todo se vuelve en su contra. Su generosidad y heroicidad no son creídas y se verá sola en los momentos más trascendentales de su vida. Violeta muere. Y así concluye uno de los dramas más bellos y románticos que ha dado la literatura. Para la ocasión, el Teatro Real ha ofrecido a los espectadores un escenario bañado de gris donde una endeble y solitaria mujer vestida de rojo parece perdida y abatida, sola, con un gigantesco reloj situado a un lado del escenario que, inexorable, va siguiendo el rumbo del tiempo. El reloj será testigo de su desgracia. La escena nos lleva a la portada de la novela de Miguel Delibes cuyo título: Señora de rojo sobre fondo gris, encajaba perfectamente con el decorado del teatro. Muchos de los avezados espectadores que conozcan la obra de Delibes pensarían en ello. Cuando la escena cambia el decorado nos muestra un escenario donde aparecen tres sofás con fundas floreadas de camelias. El fondo del mismo se decora con las mismas flores. Todo en una cuidada estética de gran belleza. Acierto del responsable de escenografía Wolfgang Gussmann. Ópera en tres actos, con música de GIUSEPPE VERDI El libreto de Francesco Maria Piave y está basado en la novela La Dama de las Camelias de Alejandro Dumas (hijo). Se estrenó en el Teatro de la Fenice de Venecia el 6 se marzo de 1853 y en el Teatro Real el 1 de febrero de 1885. Es una producción de la Dutch National Opera y Ballet Se representa los días: 24,25,26,27.28 y 29 de junio y los días 1,2,4,5,8,10,14,16,17,19,20,21 y 23 de julio. Concha Pelayo

Wednesday, February 19, 2025

Eugenio Oneguin en el Teatro Real de Madrid

El pasado día 18 de febrero el Teatro Real de Madrid ofreció la última representación de las diez programadas, de la ópera Eugenio Oneguin una interesante historia de amor y celos muy del agrado del público, aunque para algunos, nunca segundas partes fueron mejores (o buenas). Lo cierto es que Eugenio Oneguin, la obra de Pushkin, ya había triunfado en la literatura rusa cuando la historia pasa a los escenarios y se convierte en ópera. Esta obra se representó en el Teatro Real por última vez en 2010, es decir, hace quince años y durante todo este tiempo ha variado el concepto del espectador sobre la puesta en escena de los escenarios. Teniendo en cuenta estas circunstancias no es de extrañar que el espectador lo haya percibido y extrañado ya que lo que han visto nada tenía que ver con lo que se estilaba en la época en la que se desarrolla la historia. En esta ocasión tanto el vestuario como los decorados y los gestos son completamente actuales y modernos, Eugenio Oneguin es una coproducción estrenada en el año 2020 en Oslo para llegar después, en 2023 al Liceu de Barcelona. La complejidad de los personajes de esta producción es tratada por medio de la música que intenta sustituir el sarcasmo que contiene la literatura por la ternura. Chaikovski no pretende introducir en la ópera las características de “la gran ópera” sino que prefiere situaciones protagonizadas por él mismo. El espectador, en este punto, podrá descubrir rasgos de la personalidad del compositor. Eugenio Oneguin se anticipa al naturalismo, algo muy novedoso con respecto a las óperas anteriores. El protagonista, Eugenio Oneguin es un joven dandy, un rico heredero de importantes fincas. Un rico ocioso y aburrido. Se traslada a vivir al campo y allí conoce a un culto y refinado amigo, Vladimir Lensky, que ha estudiado en Gotinga. En una fiesta conoce a la novia de su amigo y a su hermana Tatiana, una joven provinciana a la que le gustan mucho los libros. Tatiana se enamora perdidamente de Eugenio y para entablar amistad con él le escribe una carta. Un error por su parte pues la sociedad rusa no admite que las mujeres se adelanten a los caballeros en cuestiones amatorias. Ella espera impaciente, pero él no le contesta. Volverán a verse en el santo de Tatiana en una íntima fiesta familiar donde estará su madre y su hermana. Eugenio, para vengarse de Lenski coquetea con Tatiana, algo que provoca la ira de su amigo. Se baten en duelo y Eugenio mata a Lenski. Poco tiempo después Eugenio abandonará el campo y se dedicará a viajar por Rusia. Durante un largo tiempo no vuelven a verse, cada cual ha hecho su vida. Pasado un tiempo vuelven a coincidir en la misma ciudad, y quiere la casualidad que Tatiana vaya a visitar a Eugenio a su mansión y comienza a conocer sus libros y al observarlos se fija en las notas de los márgenes y descubre la personalidad de Eugenio, alguien al que no se le conoce en profundidad porque es una mezcla de todos los personajes de sus libros. Años después, en San Petesburgo, en una fiesta se encuentra con un familiar suyo que al mismo tiempo es general y príncipe. (Aquí el libreto no da más señales del familiar) Hablando con su amigo le llama la atención una elegante y bella mujer tocada con un sombrero rojo. Su cara no le es desconocida. Su familiar le dice que es Tatiana, su esposa. Eugenio no sale de su asombro ante el cambio operado en ella. Ha cambiado aquel aspecto provinciano y simple por una mujer elegante, sofisticada, acostumbrada a la vida social. Su aspecto es envidiable para cualquiera dama que se precie y quiera lucir en las fiestas de los grandes salones. Intenta conquistarla de nuevo y le escribe una carta, pero ella no le contesta como hiciera él en su día. Lo rechaza decididamente. Tatiana, aunque sigue enamorada de Eugenio, puede más la lealtad hacia su esposo y seguirá su con su plácida vida. Pushkin, en este punto, concluye su novela. Una ópera que ha tenido admiradores y detractores, pues algunos la han visto simplista y previsible, mientras que otros han opinado lo contrario, pues esperaban que Eugenio y Tatiana hubieran acabado juntos. Ficha técnica Eugenio Oneguin: De Chaikovski Director de escena: Chistof Loy Basada en la novela de Alexander Pulhkin Orquesta y coros: Teatro Real de Madrid. Concha Pelayo De AECA, asociación española de críticos de arte

Monday, September 30, 2024

ADRINA LECOUVREUR, nueva ópera en el Teatro Real de Madrid

Adriana Lecouvreur fue amante de Voltaire, asesinada por oler un inocente ramito de violetas. Fue una gran actriz y cantante de ópera, bella y deseada aunque ella sólo amaba a Maurizio, conde de Sajonia. Una historia real que aconteció en Francia en el siglo XVIII, una época en la que los salones de palacios y teatros se llenaban de lujo y glamour para sus moradores. Precisamente esta ópea concita todos los elementos que el público asíduo a la ópera estaban echando en falta desde hace algunos años. El Teatro Real, ha apostado muy fuerte esta temporada estrenando Adriana Lecouvreur, de Francesco Cilea, cuyo libreto de Arturo Colautti, está basado en la obra de teatro homónima de Eugène Scribe y Ernest Legouvê. Se estrenó en el Teatro Lírico de Milán el 6 de noviembre de 1902. La ópera consta de cuatro actos y tiene una duración de tres horas y diez minutos. Argumento: Nos encontramos en Paris en 1730 y Michonnet, y su compañía, preparan la función para la Comedia Francesa en la que se enfrentarán Adriana y Mademoiselle Duclos. Allí se encuentran también el Príncipe de Bouillon y el abate Chazeuil. Cuando se quedan solos Michonnet declara su amor a Adriana pero ella está enamorada de Maurizio y ha quedado con él al terminar la función. Ésta le ofrece un ramito de violetas en prueba de su amor. Por razones políticas, el conde se hace pasar por un vasallo al servicio del conde. La princesa de Bouillon y Maurizio tienen una relación y ya tenemos el triángulo amoroso por el que se desencadenarán todos los hechos. Los cuatro actos en los que se desarrolla la representación nos van desgranando paso a paso, los momentos de la historia que acabará en tragedia. Se encuentran la princesa de Bouillón y Maurizio, ella sospecha al ver las violetas, pero él se las entrega como regalo para evitar suspicacias. Maurizio le confiesa que ya no la ama, aunque le está muy agradecido pues medió por él ante la reina de Francia. En esos momentos entran en escena el príncipe y el abate, ella corre a esconderse y en esos momentos aparece Adriana quien descubre la identidad de Maurizio. Las mujeres no se reconocen pero sí se dan cuenta de que aman al mismo hombre. Entonces la princesa huye y en la huida pierde un brazalete. Michonnet lo recoge y se lo entrega a Adriana. Más adelante en la casa de la princesa de Bouillón, ella se pregunta quién será su rival. El príncipe, aficionado a la química, está analizando un veneno. Llegan, como invitados a la fiesta, Michonet y Adriana y la sospecha de la princesa se hace realidad cuando oye decir que Maurizio ha sido herido y Adriana palidece y está a punto de desmayarse aunque se recupera inmediatamente al aparecer Maurizio en escena. Los celos de la princesa ante esa reacción la convierten en una peligrosa rival. Adriana recita unos versos de Fedra, de Racine que ataca directamente al deshonor de la princesa, así lo entiende ella y se venga. Adriana que ha descubierto ya la relación de Maurizio con la princesa, angustiada, se retira de la escena entrando en una profunda depresión. Sus amigos la animan para que vuelva y le hacen regalos. Alguien le entrega una cajita cuyo interior contiene un ajado ramo de violetas. Ella lo interpreta como que Maurizio las rechaza y se las devuelve. Las acerca a su nariz y aspira su aroma. En esos momentos entra Maurizio llamándola; ella, al oír su nombre en labios de Maurizio se recupera y le embarga de nuevo la ilusión, pero cuando por fin se abrazan, Adriana expira y muere. Las violetas envenenadas cumplieron su cometido. Una historia trágica, llena de glamour, en la que el amor, los celos, la venganza y las intrigas políticas convierten el escenario del Teatro Real en un deseado y esperado lujo.