Thursday, July 20, 2017

FUNDACIÓN REI AFONSO ENRIQUES”(Zamora) CONCIERTO PARA UNA NOCHE DE VERANO


La Fundación Hispano Portuguesa Rei Afonso Henriques, acogió, la semana pasada, un magnífico concierto a cargo de la “Mikhailova¨s Stars Chamber Orchestra (Misco)” compuesta de 7 instrumentistas y de la violinista Elena Mikhailova  (solita)

El programa, idóneo para la noche serena junto al Duero, fue un gran reclamo para que el recinto gótico del espacio se llenara de un público amante de la buena música, tanto asociado como aficionado, que acude cada mes a los conciertos que programa esta, ya, legendaria  asociación. 

En la primera parte sonó  Bach 10, Concierto BWV 1041 en La menor para violín y orquesta. Seguiría Tchaikovsky, “Melodía” Op.42 nº3 y “Valse Scherzo· Op. 34,  . A continuación sonó Massenet “Meditación de Thais” y concluiría la primera parte co Bazzini “La Rondé des Lutines” Op.25

Descanso amable para salir y acercarse a la orilla del río y ver cómo el Duero discurre parsimonioso a su paso por la ciudad. Mientras, los saludos, las conversaciones a media voz, los susurros, antes de que comience la segunda parte del concierto.

Se vuelve a hacer el silencio y empieza a sonar la música de Sarasate, protagonista absoluto en esta segunda parte. La “Romanza Andaluza” Op. 22 nº 1, “Aires Bohemios”, Op 20nº 1, “Playera” Op.23 n11 y “Fantasía Carmen”  Op, 25.

Algunos bises más para  dejar constancia de la generosidad de la solista. Una
de las piezas la dedicó a su madre, teclista, y presente en el escenario, que cumplía años. El zapateado de Sarasate confundió el taconeo de artistas y público mientras un cielo estrellado despedía el concierto.

Esa joven orquesta nació hace siete años  de la mano de esta violinista, Elena Mikhailova con el propósito de llevar a los más jóvenes el mismo amor que ella siente por la música clásica. El virtuosismo y el entusiasmo estuvieron presentes durante todo el concierto. La  entrega del grupo contagió desde el primer momento al auditorio.

Esta violinista ha cosechado encendidas críticas. Por ejemplo el diario ABC la considera “violinista espectacular”. Incluso dona su nombre a la orquesta para democratizar la música clásica creando arreglos únicos donde combinar orquesta de cámara y sinfónica, como el Zapateado de Sarasate. 

Se aprecia en todo momento los orígenes de esta artista hispano rusa nacida en Baku, (Azerbaian) que, por una parte deja patente esa mesura y sobriedad del norte de Europa y al mismo tiempo la delata la pasión y el calor del sur de Europa, el contacto con los españoles, como cuando llegó, siendo muy joven, a Madrid para estudiar en la Escuela Reina Sofía. Y así, desde los siete años que da su primer concierto allá en Baku,  sus intervenciones son conocidas en todo el mundo, tanto en países europeos como de Latinoamérica.

Las piezas que pudimos escuchar durante las dos horas largas que duró el concierto sirvieron para deleitarnos con los grandes de los grandes: Bach, Tchaikovsky o Sarasate sonaron  en nuestros oídos en una noche mágica, sobre un escenario en el que hablan las piedras del vetusto ábside del edificio, para la ocasión, teñidas de luz.

Thursday, June 29, 2017

LUIS MAYO y su Zamora Babel en Galeria Espacio 36





Hay pocas cosas que nos sorprendan ya, tantos estímulos recibimos cada día,  cada minuto, cada instante. No acabamos de sorprendernos por algo que acontece y enseguida ese algo pasa a ocupar un segundo plano en nuestras vidas.

Con Luis Mayo ocurre algo bien distinto y sobre todo para los que somos de esta ciudad de Zamora que tanta inspiración produce en el artista a tenor de la muestra que vemos estos días en la galería de Ángel Almeida.

Luís Mayo juega con el paisaje arquitectónico incorporándole elementos básicos y acierta el artista porque a poco que recordemos, todos nos hemos topado, de pronto, caminando por el campo con objetos que le son ajenos: un somier, el cabecero de una cama, una vieja nevera, un destartalado frigorífico, una mesa a la que le faltan dos patas...

Pasa el tiempo, años tal vez,  y esos objetos van envejeciendo, oxidándose, pudriéndose hasta que se quedan integrados en el paisaje.

Me gustaría indagar en la psique de Luís Mayo para averiguar que le ha llevado a integrar en sus pinturas, por ejemplo, una o varias mesas de diferentes estilos y épocas para encuadrar a la Catedral de Zamora, el Monasterio de Moreruela. Me gustaría saber porqué  la torre de Babel junto a la presa de Ricobayo, sugiriendo, tal vez, aquellas construcciones faraónicas que se realizaron a principios del siglo XX. Atrae adentrarse en la onírica de este artista que ve mucho más lejos de lo aparente y mientras pinta sueña e imagina y aparece un espejo, un violín, un abrecartas...y ¿por qué no? esos objetos los traslada con maestría al cuadro,  para sorprender al espectador, para sorprenderse a sí mismo. No sé porqué he entrelazado sus obras con esas otras obras que la naturaleza junto a esos objetos de desecho que se abandonan, se nos muestran de vez en cuándo.

El artista no deja de lado el color, la luz, para sugerirnos un amanecer, un ocaso, o una tormentosa tarde.

Luís Mayo, nacido en Madrid en 1964, Profesor titular de la Facultad de Bellas Artes, Universidad Complutense de Madrid, Vicedecano de la Facultad, Doctor en Dibujo por la Universidad Complutense de Madrid y Miembro del Comité Científico de las Edades del Hombre.
Son innumerables sus exposiciones, tanto individuales. Como son innumerables los premios y distinciones.

Espacio 36 Ángel Almeida
Galería de Arte
Hasta mañana, 30 de junio


Monday, June 26, 2017

MADAMA BUTTERFLY EN EL TEATRO REAL DE MADRID






Todas las obras operísticas requieren un pequeño repaso por la vida del compositor. Por eso, esta obra maestra de Puccini, Madama Butterfly, merece que nos detengamos, brevemente, en la vida de este hombre atribulado que nos dejó tan importantes óperas.

Podría decirse que Giacomo Puccini no fue un hombre feliz. Su excesiva sensibilidad chocaba con personas vacías y frías. Él veía más allá de lo aparente porque tenía un alma exquisita, circunstancia que quienes le rodeaban no lo veían, ni siquiera lo intuían, por tanto se le consideraba un hombre raro e incomprensible para los demás. Se afanaba en buscar la felicidad que él sabía existía.

Puccini, aunque fue mujeriego en su juventud,  fue fiel a sus principios, a su esposa, aunque a veces tuvo motivos para dejar de serlo. El hecho de ser italiano le obligaba a la fidelidad. Fue un hombre bueno. Estaba arraigado en él, el deber al hogar y a  las tradiciones, por eso tenía horror al escándalo. Puccini no fue un hombre feliz. Le faltó valentía para hacer otra vida fuera del hogar en un momento en el que lo deseaba vivamente. Los prejuicios jugaron un papel muy importante en su vida. No quiso romper los lazos que lo ataban a su matrimonio pese a que ya estaba roto. El que su mujer no supiera ver todo el arte y la luz  que irradiaban en él le entristecía. Buscaba un ideal y fracasó. Murió triste y sin encontrar aquello que tanto anheló en vida. Su música, pese a todo lo que pueda parecer, no se lo dio todo. Su esposa lo comprendió cuando ya no lo tuvo con ella viendo su obra inacabada en una representación teatral. Y escuchando con los ojos cerrados, ya sola, supo ver cuánta belleza escondía en cada una de aquellas notas musicales. Muchas lágrimas silenciosas rodaron por sus mejillas presenciando aquella obra y cuantos remordimientos al comprender que no dio nada a su marido cuando él dio tanto. Quizás fuera el único homenaje que rindió a su marido.


Todas las heroínas de sus obras son como él mismo: inseguras, vulnerables, sufren de soledad y melancolía y enferman de amor. Basta echar un vistazo a sus personajes femeninos. Sus grandes mujeres son personajes inolvidables, muy frágiles, pero nunca sumisas.

Llega en estos días Madama Butterfly al Teatro Real de Madrid, una de las obras más conocidas del compositor italiano y una de las más demandadas por el público además de ser una de las favoritas del propio autor.

Una apasionante historia de  amor entre una japonesa y un teniente de la armada norteamericana para mezclar costumbres y ritos, casi siempre mal vistos por la estricta sociedad japonesa. La historia se desarrolla en Nagasaki, pero pronto el teniente tiene que partir dejando a Butterfly sola con su doncella Suzuki. Pasan tres largos años antes de que la joven esposa sepa del regreso de su marido. Su felicidad es infinita, engalana la casa y se viste con su traje nupcial. Todo está preparado para mostrar a su esposo el hijo que han concebido, pero cuando llega, su tristeza no tiene fin. Su esposo se ha casado con una norteamericana y regresa para llevarse al hijo de ambos.

Butterfly ya no encuentra motivo para seguir viviendo y se quita la vida en medio de una música que lo invade todo.

Madama Butterfly, cumple 110 años desde que se estrenó en Madrid y podrá verse de forma gratuita en numerosos auditorios y centros culturales de toda España. Serán dieciséis funciones de esta obra maestra desde el 27 de junio hasta el 21 de julio y con ésta se cierra la temporada 2016-2017 del Teatro Real.

Paralela al este estreno, el Museo Thyssen-Bornemisza ha preparado la exposición denominada Madama Butterfly y la atracción por Japón, con acceso libre a la sala

Fechas de representación: 27,28,30 de junio, 1,3,4,6,7,9,12,13,15,16,19,20,21 julio.
Ficha artística:
Director Musical: Marco Armillato
Director de escena: Mario Ga
Escenógrafo: Ezio Frigerio
Figurinista: Franca Squarcipiano
Iluminador: Vinicio Cheli
Director del coro: André Máspero

Tragedia japonesa en tres actos
Libreto de Giuseppe Giacosa y Luigi Iliaca



Sunday, June 04, 2017

ANTONIO DE ÁVILA "Dos técnicas, un pintor..."






Hay ojos que miran de soslayo, dejándose llevar por la inercia del movimiento porque las cosas fluyen, como la vida fluye, como todo fluye.

Antonio de Ávila debe mirar extasiado y acariciar con sus ojos como si los dedos fueran insuficientes para captar el objeto hasta hacerlo suyo. Son sus  dedos y son sus ojos los que resuelven este prodigio pictórico convertido, esta vez, en un jardín “vertical”, un jardín sobre lienzo. Así contemplamos estas obras llenas de belleza y precisión. Belleza que se desparrama en motivos florales donde compiten en color el rojo, el rosa, el amarillo, el verde frondoso de las hojas que las cobija. Precisión porque vemos su obra en tres dimensiones: las flores emergen de la tela como emergen de la tierra, en silencio, sin estridencia, para colmarnos de gozo. Incluso podríamos pincharnos si no estuvieran protegidas por la transparencia del metacrilato. Una  maravilla  pictórica que el espectador hace suya de inmediato para  establecer un vínculo indestructible con el artista.

Existe gran delicadez, incluso cierta femineidad en la obra del maestro Antonio de Ávila que hace de cuanto lleva al lienzo, objetos  para admirar, para proteger, para acariciar; como se acaricia la piel de un niño o el nacarado cuello de una joven. Así  el espectador se introduce en el interior del artista porque éste ya se ha introducido en nuestro interior.

Las hojas rodean a las flores y las abrazan, mientras éstas se elevan, se desplazan a izquierda o a derecha, a su gusto, a gusto de la habilidad del pincel que danza al albur de la voluntad del artista tras largas horas, imaginamos, de observación contemplando su crecimiento.

Esta muestra es como un juego de luces y de espejos donde se refleja la vida en la mirada y en el recuerdo. Una muestra que invita a evocar paisajes y situaciones de infancia, juegos de niños allá, cada uno en su lugar. El artista hace un guiño a los zamoranos y nos enfrenta con las aguas del Duero: el perfil de la cúpula y la torre de la Catedral, los edificios colindantes....los troncos rebeldes, quebrados, en primer plano mientras el reflejo del agua se cimbrea en  nuestros ojos.

Sus obras se encuentran en numerosos centros repartidos por toda España y sus premios y distinciones, innumerables.

Bellísima muestra de depurada técnica, de gran profesionalidad pictórica.

Vayan a verla. La primavera entrará en sus ojos.




Del 26 de mayo al 10 de junio
Galería Espacio36 ZAMORA
www.espacio36.net

Monday, May 29, 2017

EL GALLO DE ORO de Rimski Kórsakov en el Teatro Real





La fábula de Pushkin, "El gallo de oro", nos conduce a través de esta ópera, a analizar, desde una crítica ácida, las actitudes que merecen todos, o casi todos, los gobiernos desde la Antigua Grecia hasta nuestros días. Así, esta nueva producción que se estrena en el Teatro Real de Madrid, junto a la música de Rimski Kórsakov, se convierte en una ópera donde la parodia deja en evidencia y ridiculiza al Poder.

Comienza el I Acto cuando el Zar Dodón se reúne con el Gobernador Militar Polkán y sus dos hijos Afrón y Guidón para comunicarles que necesita descansar de los múltiples ataques de sus enemigos. Sus hijos le proponen  que aleje a las tropas de sus fronteras, o bien que lleve a los soldados al combate un mes antes, para que el enemigo cese las hostilidades. El Gobernador Polkán se burla de esta idea porque el enemigo, cerca de las murallas, sería mucho más peligroso todavía. Sin embargo, su sugerencia no es escuchada y además es censurado.

El Zar y los boyardos se sienten desamparados ante una falta de estrategia segura para ver el futuro de los "garbanzos y de los posos del café". Se desencadena una pelea que es interrumpida por el astrólogo que introduce en la sala un gallo de oro. A partir de ese momento el Gallo, con su canto, avisará de cualquier acción del enemigo. El Zar Dodón se encuentra feliz ante esta solución y el gallo se compromete a cumplir cualquier deseo. El astrólogo, ante las palabras del Zar, toma nota, pero no formula ningún deseo. Entonces el Zar se queda a solas con el ama de llaves Amelfa que le sirve exquisitas golosinas y le prepara la cama para que descanse. Mientras Dodón se relaja juega con un papagayo hasta sumirse en un dulce sueño. De pronto, el gallo avisa: "El enemigo ataca". Mientras, Dodón sigue dormido y sueña con una bella mujer. Vuelve el gallo por segunda vez a interrumpir sus sueños mientras el ejército, para entonces, ya sufre importantes pérdidas. Al fin, Dodón reacciona y se pone en camino junto a los veteranos para el combate mientras es aclamado por su pueblo.

Ya en el campo de batalla, e inmersos en el II Acto, Dodón descubre los cadáveres de sus dos hijos. Jura vengarlos. Al amanecer, Dodón  descubre a la zarina de Shemajá que está saludando al sol. Ésta le confiesa a Dodón que ha empujado a sus dos zaravích a pelear por ella disputándose su belleza, con la pérfida intención de conseguir el reino de Dodón. Pese a esta confesión, Dodón sigue fascinado por la zarina y echa a Polkán que se ha atrevido a retozar con ella. La zarina entona un canto oriental y hace que Dodón baile hasta la extenuación. Dodón, ya rendido,  promete a la zarina su imperio y la cabeza de Polkán. Ella acepta y todos marchan en dirección a Palacio.

El III Acto nos sitúa en las inmediaciones de palacio mientras una gran tormenta atenúa los ánimos del pueblo. Se espera con inquietud y júbilo el cortejo nupcial. Amelfa aparece en el pórtico y todos corren a interrogarla. El ama de llaves cuenta que el Zar ha vencido a lo reyes de corazones, picas, tréboles y diamantes y también ha salvado a la zarina del Monstruo.

El Gallo de Oro, es la última de las quince óperas de Rimski Kórsakof, afectado en esos momentos por la guerra que emprendió Rusia contra Japón en 1904 donde hubo miles de muertos, por la represión,  la corrupción del zarismo y la abortada revolución de 1905. Apoyó decididamente las manifestaciones estudiantiles, hecho que lo privó de su cátedra en el conservatorio de San Petesburgo y provocó también tensiones con sus compañeros compositores. 

Una bella ópera llena de colorido e imaginación muy del agrado del público, cada vez más inteligente y comprometido.

Se ofrecerán 9 funciones entre los días 25 de mayo y 9 de junio. 
"El gallo de oro" se estrenó con gran éxito en el Teatro de La Monnaie el pasado diciembre. 




Monday, May 15, 2017

LA MIRADA DE PENNETIER






Vuelve Pennetier a Zamora para sorprendernos, una vez más, no por su maestría y profesionalidad a la  hora de manejar los pinceles sobre el lienzo, ni siquiera nos sorprende por la precisión de los trazos ni por el logrado cromatismo de sus obras que ya conocíamos, sino que vuelve a sorprendernos por la versatilidad de los temas elegidos para esta muestra, que van desde sus clásicos bodegones de bruñidas uvas o ásperos membrillos, a la imagen de una figura femenina a la que imaginamos que el sonambulismo la lanza a pasear por la casa en el silencio de la noche. El  torero que nos lanza su mirada retadora y displicente apoyado sobre  la barrera sin saber si ha rematado o va a rematar al toro. El desolador   paisaje de cualquier lugar de Castilla donde el pintor deja al espectador que imagine lo más íntimo de la vida de sus moradores, aunque se trate de un paisaje fantasma.

Se le supone a Pennetier horas de observación, horas de trotear por ignotos caminos que le van descubriendo tardes preñadas de tormentas, húmedos bosques reflejándose en estanques. Imágenes que nos llevan a acompañar al pintor en sus devaneos, quizás en sus sueños más disparatados pero que nos llevan a los nuestros propios.

Hubo épocas en que la cultura había que transmitirla a través de las imágenes. La religión sabe mucho de eso. Pennetier, a través de su mirada,  nos enseña su mundo interior, su pasión por el arte, su capacidad de observación, su facilidad para "escanear", milímetro a milímetro lo que tiene delante.

Una muestra, para esta ocasión de tonos suaves, discretos, casi otoñales, a media luz, en penumbra, para que veamos, tal vez, con mayor nitidez.

Galería Espacio 36
Del 9 al 24 de mayo
Zamora

Friday, May 05, 2017

Ana Zaragozá: "El fluir de los instantes"





Dice Ana Zaragozá que "es en el fluir de los instantes donde la naturaleza halla la oportunidad..." La oportunidad de que unos dedos de seda, mágicos, en íntima comunión con la mente, logren captar ese instante, ese momento único en el que la gota de lluvia dibuja un círculo sinuoso sobre el  agua; o un leve movimiento de brisa que hace que el junco se cimbree ante la mirada extasiada de la artista.

Hay mucha quietud, mucha introspección, muchas horas de observar la naturaleza: ríos, bosques, montañas, torrentes. Mucho silencio y mucha calma. Mucho sosiego para trasladar al lienzo estas imágenes que se nos han metido en el alma, como al atardecer,  sentados junto a la orilla de un río oímos el trinar de las aves que buscan acomodo entre los árboles. Como el hombre busca  el descanso al concluir el día.

No encuentra el que busca
sino aquél que, despojado de sí, 
recibe la naturaleza tal y como se  muestra.


Y sigue la mirada absorta en el agua, el oído atento, sin escuchar. Y ahora, otra gota, y otra, y  otro círculo, y otro, balanceándose, ondulándose hasta adentrarse en lo más íntimo de la artista, para regocijo de la mirada. Ese lugar que busca ya lo ha encontrado. Es ella misma, Ana Zaragozá.

Mañana, sábado, se clausura esta bella muestra en la GALERÍA ESPACIO 36 de Zamora.
www.espacio36.es