Sunday, January 28, 2018

'Dead Man Walking', NUEVA ÓPERA EN EL TEATRO REAL






Por pura curiosidad periodística, (o sociológica), he visitado en tres ocasiones la cárcel. La primera vez fue  la antigua cárcel de Zamora, ya desactivada, donde se rodó la película Celda 112 y las otras dos veces fue la cárcel de Topas (Salamanca). Mi interés no era otro que entrevistar a un preso cada semana para conocer su vida e ir averiguando como fue desarrollándose ésta hasta llegar a la cárcel.
Mi primer entrevistado era un joven inteligente, avispado, locuaz y descarado que por una tontería en su adolescencia se inició en la droga hasta llegar a yonqui. Cuando yo le conocí llevaba quince años en la cárcel y en ese tiempo había estudiado derecho. Su riqueza de vocabulario y expresión eran notables.
Él se encargaría de seleccionar al siguiente preso al que debía entrevistar. Me habló de un asesino que pesaban en su currículo cuatro asesinatos. Reconozco mi atrevimiento y bizarría y, si me apuran, mi irresponsabilidad al intentar llevar a cabo tamaño proyecto, pero me atraía irresistiblemente e hice todo lo posible para conseguirlo.  Lo cierto es que cuando ya había fijada fecha y hora para reunirme con mi segundo entrevistado, me comunican que han surgido algunos problemas y que tengo que esperar. Llamé varias veces y siempre había algún problema añadido. Fue pasando el tiempo y la cosa no fraguó. Después, me dijo mi primer entrevistado que tenían miedo, pues pensaban que el elegido iba a hablar más de la cuenta y la cosa se quedó ahí, en un proyecto frustrado. Eso sí, conservo 30 páginas de ordenador con la sustanciosa entrevista que me dio mi amigo de Topas junto a una larguísima carta autógrafa que recibí pasado algún tiempo.

Hago esta introducción a propósito de la nueva ópera que estrena el Teatro Real, “          Dead Man Wallking” que trata, precisamente el sórdido mundo de las cárceles donde en cada rincón se masca una tragedia, presente o del pasado. Todo tiene cabida en el mundo carcelario.

La ópera Dead Man Walking está basada en un hecho real y al respecto ya se hizo una película en su momento, interpretada por actores de primera fila como Susan Sarandon o Tim Robbin.

Esta historia nos cuenta la vida de una joven religiosa de Lousiana, la hermana Helen Prejean que, como muchas otras religiosas trabajan con los más desfavorecidos de la sociedad. Su generosidad no tenía límites. Podemos imaginar lo que debió sentir cuando un día recibe la llamada de un condenado a muerte que está esperando su ejecución. Necesitaba que la monjita le ayudara espiritualmente. Aunque ésta tiene sus dudas, al final se decide a ayudarle y es cuando ambos entablan una relación que cambiará a ambos. Ella tendrá que enfrentarse a sentimientos contradictorios: a lo que le provoca la brutalidad del asesino por participar en la muerte de dos adolescentes y por otro lado el sentimiento de fascinación, morbo o curiosidad que provocan en el ser humano estas situaciones. A él, porque si en un principio pensó que la religiosa le ayudaría a suprimir la pena o mitigarla, buscando su propio beneficio, al final debido a las conversaciones con la religiosa, su actitud fue evolucionando poco a poco hasta alcanzar el camino del arrepentimiento sincro.

He pensado muchas veces en aquella entrevista frustrada con aquél asesino al que no llegué a conocer, y en cómo se hubiera desarrollado nuestra conversación y en las conclusiones finales. Mi interés era escuchar, indagar hasta llegar, incluso, al claustro materno, para saber cómo había sido su vida porque nada ocurre por casualidad. Todo está diseñado aunque a veces somos nosotros los que diseñamos nuestro propio destino.

Esta historia, como casi todas donde la tragedia se tiñe de sangre es una historia de perdón, de venganza y de redención que se expresa en un recorrido espiritual y verdadero. Hay familias  de las víctimas que sufren, hay una madre del condenado que sufre también, que rechaza a “ese monstruo” de hijo, y está también la hermana religiosa que lucha con sus propios sentimientos encontrados.

Una ópera, en definitiva, distinta y vibrante porque en ella veremos los mismos dramas que suceden en la actualidad. Inevitablemente todo este movimiento de sentimientos nos entronca con el reciente caso de Diana Quer, con la reacción de sus atribulados padres, con la madre del asesino. Hay aquí mucho también de redención y de perdón.

Ópera en dos actos
Música de Jake Hoggie
Libreto de Terrece McNally
Basada en la novela de Helen Pregean

Coro y Orquesta titúlales del Teatro Real
Pequeños cantores de la ORCAM
Duración aproximada 2 horas 55 minutos
Fechas : 26,29, 31 de enero y 3,6,9 de febrero.
A las 20.00 horas




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