Saturday, March 23, 2019

TRIO ACORDS I DESACORDS - Sensibilidad y sutileza

El pasado viernes, día 22, el Colegio Universitario acogió al Trío "Acords i desacords" con el concierto mensual que organiza la "ASOCIACIÓN ZAMORANA DE LA MÚSICA". El programa, exquisito, seleccionó piezas de los años 1600, 1700 y 1800, cuando abundaban los conciertos de cámara en los salones más selectos. Precisamente, los compositores Matiegka, en la primera parte y Diabelli, Telemann, von Weber y Mertz en la segunda, transportaron al auditorio a aquellos pretéritos siglos, cuando los salones se llenaban de damas y caballeros elegantemente vestidos que bailaban mientras los espejos reflejaban sus movimientos. La imagen que ilustra este texto pertenece al Palacio de Fernán Núñez, situado en la calle de Santa Isabel de Madrid, un palacio construido cuando avanzaba el año 1700. En los salones de ese palacio se celebraron conciertos cuyos compositores deleitaron a un público privilegiado, un público elitista que, tal vez, estaba allí para ver y para ser visto. Hoy día, el lujo es otra cosa, el lujo es tiempo, -el tiempo es oro- tener tiempo y sosiego para asistir a un concierto cuyos intérpretes son capaces de llevar su propia emoción al público del Colegio Universitario. Hubo varios momentos en el desarrollo del mismo que el sonido de los tres instrumentos: flauta, viola y guitarra se confabularon para que ese tiempo que el auditorio dedicaba a los intérpretes se convirtiera en ese lujo al que aludo. Los bienes materiales pueden pasar a ser accesorios cuando el sentimiento se convierte en prioridad. Componen el grupo, Teresa Calceran Anguera, flauta. Soledad Vicente, viola y Raúl Cañizar Bel, guitarra. Un trío de ángeles, perfectamente coordinados interpretando, en la primera parte, a Matiegka. Para la segunda parte, sonaron Diabelli, Telemann, von Weber y Mertz. Alguien puede decir, sin pudor, que no entiende demasiado de minuetos, zíngaras, largos, allegros o marcha, pero, por suerte, el ámbito de las emociones nos pertenecen por igual y allí hubo mucha emoción, incluso alguna lágrima resbaló discretamente. Los tres intérpretes ostentan brillantísimas carreras. Formados en los conservatorios de Badalona en el caso de Teresa Galcerán que ha combinado sus estudios trabajando en cursos y clases magistrales . Se inició con instrumentos históricos lo que despertó en ella un gran interés. Por su parte Soledad Vicente estudia en el Conservatorio en el Liceo de Barcelona realizando cursos con importantes profesionales de la música además de participar en orquestas jóvenes. Le interesa mucho la música antigua. El guitarra Raul Cañizar estudia en el conservatorio de Tarrasa. Posteriormente efectúa un post-grado en la Universidad de Viena. Es especialista en interpretación. Enhorabuena a estos tres catalanes.

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